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La historia del cantón Atacames: de asentamiento ancestral a joya turística del Pacífico

31 de julio de 2026

Mucho antes de que las playas de Atacames se llenaran de turistas, este mismo tramo de costa ya era un lugar de encuentro, comercio y vida comunitaria. Conocer su historia ayuda a entender por qué el cantón es hoy lo que es: un territorio donde conviven la herencia indígena, la memoria afroecuatoriana y una vocación turística que viene de siglos atrás.

Un pueblo milenario frente al Pacífico

Los primeros habitantes de esta zona formaron parte de lo que los arqueólogos llaman la cultura Atacames, heredera de tradiciones anteriores como la Tolita y la Teaone. Se desarrolló en dos grandes etapas, entre el año 700 y 1526 de nuestra era, y llegó a tener asentamientos de varios miles de personas en la desembocadura del río Esmeraldas y a lo largo de la costa.

Eran pescadores y recolectores de mariscos, cultivaban maíz y dominaban oficios como la metalurgia y el tejido. Su organización giraba en torno a un cacique, generalmente el habitante de mayor edad y autoridad, encargado de dirigir el comercio de la tribu y administrar justicia. Hacia el final de la época prehispánica, la población de esta cultura pudo haber llegado a superar los quince mil habitantes.

Nazcabez y la llegada española

El cronista jesuita Juan de Velasco registró que en 1526 el asentamiento más importante de la región se llamaba Nazcabez. Pocos años después, en 1531, Francisco Pizarro y su expedición pasaron por estas costas en su camino hacia el sur, dejando uno de los primeros registros escritos de contacto con la zona.

La fundación española llegaría en 1543, cuando el capitán Juan de Olmos, vecino de Portoviejo, arribó con un centenar de soldados y fundó Atacames sobre el poblado indígena que los españoles habían encontrado años atrás. Con esa fundación, el nombre de Atacames quedó definitivamente ligado a este territorio.

El naufragio que sembró la libertad

Uno de los episodios más importantes para entender la identidad de toda esta costa ocurrió en 1553, cuando un barco que transportaba a veintitrés personas esclavizadas procedentes de Guinea encalló frente a la bahía de San Mateo, muy cerca de estas playas. En lugar de someterse a sus captores, Alonso de Illescas y sus compañeros escaparon hacia la espesura de la selva y se aliaron con los pueblos indígenas de la zona.

De esa unión nació lo que los españoles llamaron el Reino de los Zambos, un territorio autónomo que resistió durante casi un siglo y que hoy es reconocido como uno de los primeros espacios de libertad construidos por la diáspora africana en el continente. Illescas fue declarado Héroe Nacional por el Congreso ecuatoriano en 1997, y su historia sigue siendo parte esencial de la identidad esmeraldeña que Atacames comparte y celebra.

De capital colonial a parroquia

Durante buena parte de la Colonia, Atacames alternó con San Mateo el título de capital de la antigua provincia de Esmeraldas. Con el tiempo fue perdiendo ese peso administrativo, hasta que, ya en la República, la Ley de División Territorial del 29 de mayo de 1861 lo convirtió oficialmente en parroquia. Durante más de un siglo, Atacames creció como parroquia rural, sosteniendo su economía en la pesca y, poco a poco, en la llegada de los primeros visitantes atraídos por sus playas.

Un cantón con nombre propio

El 21 de noviembre de 1991, Atacames alcanzó la categoría de cantón, un hito que reconoció su crecimiento y le dio autonomía para administrar su propio territorio. Desde entonces, el cantón está conformado por cinco parroquias: Atacames como cabecera cantonal, junto a Tonsupa, Súa, Tonchigüe y La Unión, cada una con su propia identidad dentro de un mismo territorio costero.

El Atacames de hoy

De Nazcabez a cantón turístico, la historia de Atacames es la historia de un pueblo que nunca dejó de mirar al mar. Esa memoria (indígena, afroecuatoriana y mestiza) sigue viva en su gastronomía, su música y la calidez de su gente, y es también el mejor punto de partida para seguir construyendo, entre todos, el futuro del cantón.

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